Tabernáculo de la Fé

La prostitución amenaza permisible en panamá

La prostitución amenaza permisible en panamá

 

ImagenPor Apóstol. Manuel A Ruíz

La SANTA BIBLIA censura y condena con vehemencia la práctica de la PROSTITUCIÓN. En las Sagradas Escrituras, a la mujer que vende su carne se le denomina “RAMERA”. En muchos países del mundo, se prohíbe la PROSTITUCIÓN, y esta indigna práctica es severamente condenada. La PROSTITUCIÓN no es un trabajo ni una profesión como algunos lo dicen. Definitivamente esta actividad inmoral; degrada, menoscaba y mancilla a la mujer. La dama fue creada según la BIBLIA, para ser compañera idónea del varón, no una mercancía que se compra o que se vende. (Génesis 2:22). El pueblo cristiano sobre todo, debe agotar todos los recursos posibles, para exterminar, la PROSTITUCIÓN EN PANAMÁ, y en cualquier parte del mundo. La mujer panameña, como la de cualquier nación, debe ser respetada y no ultrajada con esta actividad tan baja y degradante. Rescatemos de este VICIO SOCIAL a todas las damas posibles.

Un sinnúmero de enfermedades se generan, transmiten y desarrollan a través de la PROSTITUCIÓN. Las terribles enfermedades VENÉREAS, además de la SIFILIS, HERPES Y EL SIDA, son contagiadas principalmente por esta actividad. Tendríamos en el mundo y en Panamá, mucho menos enfermos y mucha mejor calidad humana, sin esta LACRA SOCIAL. Hay quienes piensan que estas relaciones sexuales, son una necesidad para varones solteros. Sin embargo, la Biblia dice que “PARA ESTARSE QUEMANDO MEJOR CÁSESE” (1ª Corintios 7; 9). Debemos superar nuestra cultura y así de ese modo evitar en lo posible, que se mantenga la PROSTITUCIÓN en PANAMÁ, como norma permisible. Respetables lectores, podemos erradicar de nuestro país esta inmoralidad y dignificar a la mujer, sea panameña o extranjera.

La SANTA BIBLIA exhorta al varón que frecuenta PROSTITUTA de la siguiente manera:

“EL HOMBRE QUE FRECUENTA A RAMERAS PERDERÁ LOS BIENES”       (Proverbios 29; 3)

Las Sagradas Escrituras, prohíben a las damas que se consideran cristianas, que practiquen la prostitución.

“NO HAYA RAMERAS DE ENTRE LAS HIJAS DE ISRAEL” (Deuteronomio 23; 17)

El libro de APOCALIPSIS, toma el término de Ramera, para señalar una abominación espiritual, ya que el concepto de esta palabra es deprimente y repudiable.

“BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS, Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA” (Apocalipsis 17; 5).

Por muchos siglos y en cantidad considerable de naciones, la práctica de la PROSTITUCIÓN  es terminantemente prohibida y castigada con muy severas penas.

Esta medida ha preservado a estos países de la feroz epidemia del SIDA y sus secuelas, tanto FÍSICAS, SOCIALES como ECONÓMICAS.

Es profundamente lamentable que en nuestra AMÉRICA, la costumbre y práctica de la prostitución, se haya arraigado tanto, como si fuera imposible erradicarla o controlarla.

Bíblica y teológicamente, LA PROSTITUCIÓN es catalogada como una perversión del ser humano.

Respetables lectores, permitir prácticas inmorales y degradantes, es abrirles las puertas e invitar al mortal flagelo del SIDA, que siga avanzando con la indiferencia nuestra.

Ojalá que nuestros gobernantes se atrevieran a tomar medidas severas y combativas, contra todo tipo de PROSTITUCIÓN.

Superemos la naturaleza femenina ya lacerada, rescatando de la miseria moral a la mujer.

 

                       Escrito y realizado por el Apóstol Manuel A. Ruiz

                                                              Lunes, 1 de junio De 1998

                                                  En el diario la Estrella de Panamá