Tabernáculo de la Fé

Dios honra a los que le honran

Dios honra a los que le honran

 

 

Por el Apóstol Manuel A. Ruíz

El Libro de Génesis nos brinda una  interesante historia, relacionado con la creación y honra que Dios otorgó a los seres humanos.

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” ( Génesis 1:27-28)

En la historia de la creación del mundo, los primeros seres humanos (ADAN Y EVA), constituyeron la obra cumbre de la creación de Dios. Ellos fueron creados a imagen y semejanza del Creador, y con toda potestad y honra para sojuzgar y señorear sobre la tierra. En otras palabras, Dios había creado una población de seres humanos, muy diferentes a las bestias del campo, a las aves de los cielos, a los peces del mar, y a todo lo que se mueve sobre la tierra este ser humano, el Apóstol Pablo lo llama como “Alma Viviente” porque es único en su clase.

En El Antiguo testamento precisamente en el libro de Samuel, Jehová Dios declara que él “Honra a los que le honran”. En este pasaje bíblico, se narra que el sacerdote hebreo llamado “Elí”,  no se había manejado con dignidad y fidelidad a Dios, honrando más a sus hijos y otras cosas que a Dios, razón por el cual fue severamente censurado.

“Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco” (1° Samuel 2:30)

El Apóstol Pablo ilustrándonos al respecto, nos habla de las dos caras de la moneda (Vaso para honra y vaso para deshonra)

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.  Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.  Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.”  (2°Timoteo 2:19-21)

Abundando sobre este particular, la pluma Paulina nos exhorta de la siguiente ,manera, con relación a nuestro deberes cristianos.

“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.”  (Romanos 13:7)

Asistir cotidianamente a la Casa de Oración (Templo Cristiano) es considerado como un acto de honrar a nuestro Dios. Nuestra presencia en ese lugar , rinde honra a Dios, rinde tributo a nuestro Creador y rinde solemnidad y su misión al Todopoderoso Dios.

Respetables lectores, no hay nada más desagradable y fuera de lugar, que dejar de reconocer los méritos y valores de alguna persona- El Premio Novel que se otorga todos los años en las diferentes disciplinas, es un ejemplo de mucha altura y cultura para toda la humanidad. Deseo terminar esta breve intervención, citando las palabras personales del Señor Jesucristo, cuando en la tierra donde fue criado (Nazareth), no le reconocieron como el Mesías y se escandalizaban de él.

“Jesús les dijo: no hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa”. (Mateo 13:57)

Conciudadanos, debes honra padre y madre, a los ancianos, educadores, los policías, los médicos, las autoridades, porque ellos contribuyen a robustecer a la sociedad de hoy.

Escrito y realizado por el Apóstol Manuel A. Ruíz

Viernes, 3 de Julio de 1998

En el diario la Estrella de Panamá.